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Juegos, actividades y otras formas para lograr vínculos entre niños y animales

La llegada de un nuevo integrante al hogar, ya sea niño o un animal de compañía, implica cambios que deben ser manejados de manera gradual.

Animales y niños, Pexels
Animales y niños / FUENTE: Pexels

La tasa de natalidad en Chile va a la baja según el último Censo, pero la cantidad de integrantes de cuatro patas está en pleno auge. Independiente de estas tendencias, muchos hogares del país enfrentan el reto de lograr vínculos entre niños y mascotas, ya sea por la llegada de un hijo, por la adopción de un perrito o gatito, o por cualquier otro motivo.

Axel Haleby, Médico Veterinario y Gerente General de Inaba Chile, explica que "para muchos padres es todo un desafío lograr una adaptación armónica, teniendo en cuenta por una parte la característica territorial de los perros, o en el caso de los gatos cuando estos no están acostumbrados a la presencia de un niño recién nacido. Incluso al revés también es desafiante, cuando la llegada de una mascota implica cuidados y responsabilidades, que comúnmente terminan siendo tarea para los adultos".

En ese sentido, el especialista de Inaba entrega una serie de recomendaciones, para lograr armonía y afecto en un hogar que sufre cambios, y en el que conviven niños con mascotas:

Establecer rutinas: Es cierto que, especialmente cuando se trata de niños pequeños, las responsabilidades de cuidado de la mascota recaen en los adultos, más allá de cualquier entusiasmo inicial de los pequeños por hacerse cargo de su alimentación o higiene. Una forma de reforzar los afectos es estableciendo actividades periódicas, en horarios regulares, para que el niño y la mascota puedan compartir, jugar y estar juntos. "Esto facilitará los afectos, y también se pueden incorporar acciones simples, como llenar el plato de agua, por ejemplo, para fomentar el sentido de responsabilidad", explica Axel Haleby.

Jugar con frecuencia: El juego es uno de los principales causantes del afecto entre niños y mascotas, especialmente cuando ambos están en edades tempranas, ya que además de tener energía para realizar distintas actividades, aprenden jugando. "Una forma muy recomendada es mediante el uso de snacks saludables, que permiten desestresar a perros y gatos. En el caso de Churu, son 100% naturales y de grado humano, por lo que si un niño los come por error no existe riesgo alguno. De todas maneras, siempre se recomienda la presencia de un adulto en el proceso de adaptación", advierte el experto.

Supervisión adulta: Es un aspecto muy relevante, ya estar monitoreando permanentemente las actividades conjuntas entre niños y mascotas, permite visualizar los progresos y hacer refuerzos en ciertas rutinas o actividades en que todavía puede haber un grado de dificultad. "Por ejemplo, los niños muy pequeños tienden a jugar tirándole la cola o el pelaje al perro o gato, entonces la presencia de un adulto es fundamental no solo para evitar una posible reacción de la mascota, sino que también para reforzar con el niño las formas de mostrar afecto a un animal", comenta el médico veterinario de Inaba.

Aprender el lenguaje corporal: Debido al desarrollo neuronal, los niños poseen una capacidad de aprendizaje muy superior a la de los adultos, por lo que la interacción con una mascota puede ser una oportunidad muy valiosa para aprender de su comportamiento. "Los perros y gatos poseen un lenguaje corporal para manifestar sentimientos o alguna condición del momento, ya sea hambre, ganas de jugar, sueño, entre otros. Entonces otorgar a los niños la oportunidad de aprender ese lenguaje, puede fomentar considerablemente el afecto", finaliza el ejecutivo de Inaba.

La convivencia entre niños y mascotas es algo desafiante al comienzo, pero que trae grandes recompensas para ambos, y para la familia en general, en la medida que logran establecer fuertes vínculos.