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Las señales de riesgo ocular que no deben ser ignoradas en zonas de incendios

Desde una simple irritación hasta úlceras corneales. Especialista detalla cómo el humo y las cenizas dañan los ojos y entrega orientaciones para la prevención, lavado correcto y señales de alerta.

Salud ocular , UNAB
Salud ocular / FUENTE: UNAB

La exposición durante incendios forestales o estructurales no solo amenaza las vías respiratorias y la piel. Los ojos también corren un alto riesgo. Tanto la población afectada como el personal de respuesta (bomberos, voluntarios y equipos médicos) pueden sufrir desde una simple irritación hasta lesiones graves, como úlceras corneales.

Así lo detalla la académica del área de Oftalmología en Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello en Concepción, Ana Gabriela Romero, quien advierte que "los ojos son especialmente sensibles al humo y cenizas", lo que puede manifestarse como irritación, lagrimeo, enrojecimiento y la conocida sensación de arenilla. En situaciones más complejas, la exposición puede derivar en una úlcera corneal o en infecciones, especialmente cuando existe contacto con cuerpos extraños o sustancias químicas.

Cuidados

En este contexto, la especialista insiste en la importancia de realizar un adecuado lavado ocular, señalando que "primero es importante tener las manos limpias". El procedimiento recomendado consiste en utilizar suero fisiológico para retirar partículas, siempre realizando la limpieza "desde la parte interna o nasal del ojo hacia afuera, de forma suave, sin presión". Cuando la exposición involucra químicos, el lavado debe prolongarse por varios minutos y requerirá evaluación de un especialista.

La irritación ocular también exige cuidados específicos. Romero indica que el uso de lágrimas artificiales sin preservantes puede aliviar el ardor y la sequedad asociada al humo, pudiendo aplicarse más de una vez al día. Sin embargo, hace hincapié en que es fundamental "evitar frotarse los ojos por riesgo a infección o microlesiones". Si las molestias persisten pese a estas medidas, la recomendación es acudir a un profesional para una evaluación adecuada.

La protección directa cumple un rol clave. La académica sugiere que, siempre que sea posible, se utilicen gafas de seguridad, especialmente al acercarse a zonas con cenizas o material particulado en el aire. En paralelo, advierte sobre lo que no se debe hacer. "El uso de colirios no recetados, como antibióticos o corticoides, puede empeorar la situación o causar daño a largo plazo". La utilización indiscriminada de estos productos puede enmascarar síntomas, retrasar diagnósticos o incluso agravar lesiones o infecciones ya presentes.

Signos de alerta

Romero detalla también los signos de alarma que requieren atención médica inmediata, entre ellos dolor ocular intenso o persistente, enrojecimiento marcado, disminución de agudeza visual, secreción amarillenta o blanquecina y la sensación de cuerpo extraño que no se elimina con el lavado" Cualquiera de estos síntomas, o cualquier otro que altere la percepción o el confort visual, debe motivar una consulta urgente para evitar complicaciones que puedan hacerse permanentes. La académica recalca que "lo más importante es la prevención", especialmente en un escenario donde la exposición al humo y a partículas tóxicas puede prolongarse por días o incluso semanas.