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Primavera y alergias en perros: cómo reconocer la dermatitis atópica y cuándo acudir al veterinario

El aumento del polen y otros alérgenos ambientales puede intensificar los problemas cutáneos en perros. La picazón persistente, el lamido excesivo de las patas y las otitis recurrentes son algunas de las señales que deben alertar a sus familias. El Dr. Yon Palacio, Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal, explica cómo reconocer los síntomas, qué tratamientos existen y por qué la automedicación puede agravar el problema.

Perro rascándose, Fungraphy en Pexels
Perro rascándose / FUENTE: Fungraphy en Pexels

Con la llegada de la primavera, los días más cálidos invitan a disfrutar de paseos más largos y actividades al aire libre con los perros. Sin embargo, esta estación también puede representar un desafío para aquellos animales que padecen alergias cutáneas, especialmente cuando están expuestos a alérgenos ambientales como el polen, los ácaros del polvo y otras partículas presentes en el entorno. Uno de los problemas que cobra especial relevancia durante esta época es la dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria de la piel que puede provocar picazón intensa, enrojecimiento, irritación y lesiones asociadas al rascado. Aunque sus manifestaciones pueden confundirse con las de otras enfermedades dermatológicas, reconocer las señales a tiempo es fundamental para mejorar la calidad de vida de los animales.

"En primavera hay tantos factores medioambientales, por la floración, por el polen, que esta época afecta mucho a los perros que tienen dermatitis atópica", explica el Dr. Yon Palacio, Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal.

Dermatitis alérgica y atópica: ¿cuál es la diferencia?

Aunque suelen utilizarse como si fueran sinónimos, la dermatitis alérgica y la dermatitis atópica no son exactamente lo mismo. La dermatitis alérgica es un término general que engloba distintas reacciones de hipersensibilidad que afectan la piel, mientras que la dermatitis atópica es una de sus formas y se relaciona, entre otros factores, con alérgenos ambientales. Según explica Palacio, entre las causas más frecuentes de dermatitis alérgica en perros se encuentran las alergias alimentarias, las reacciones a la picadura de pulgas, la dermatitis atópica y las reacciones frente a determinadas sustancias, como algunos componentes de champús, jabones o cremas.

En el caso de la dermatitis atópica, los alérgenos ambientales pueden ingresar por contacto con la piel o a través de otras vías de exposición. La respuesta del organismo desencadena inflamación y picazón, lo que lleva al animal a rascarse o lamerse repetidamente. El desafío está en que las distintas alergias pueden presentar síntomas similares. Por eso, no basta con observar que un perro se rasca para determinar qué está causando el problema.

Picazón, patas enrojecidas y otitis: las señales que no debes ignorar

"Una de las primeras señales de alerta es el aumento del rascado o del lamido excesivo de patas, especialmente cuando se vuelve frecuente o interfiere con las actividades cotidianas del perro", señala el especialista al referirse a algunos de los signos que pueden hacer sospechar de dermatitis atópica.

Agrega que, "el lamido constante puede provocar cambios visibles en el pelaje. En perros de pelo claro, por ejemplo, el contacto repetido con la saliva puede teñir de un tono marrón el pelo de las patas. Las orejas también merecen especial atención. La inflamación del canal auditivo y las otitis recurrentes pueden estar relacionadas con procesos alérgicos. Aproximadamente, dos de cada tres perros con dermatitis atópica pueden presentar otitis".

El especialista explica que, cuando el problema de base es una alergia, tratar únicamente la inflamación del oído puede aliviar temporalmente los síntomas, pero no necesariamente evitar que reaparezcan. "A los dos, tres meses vuelve a aparecer. Y es que no trataron el problema de base que era la alergia, el qué está causando esa alergia en el perro", señala.

Además de las orejas y las patas, otras zonas que pueden verse afectadas son el vientre, el dorso, el contorno de los ojos y la región que rodea el hocico. La distribución de las lesiones puede variar según el animal, por lo que es importante que un médico veterinario evalúe el cuadro completo.

No toda picazón es una alergia

Aunque la picazón persistente es una señal importante, no significa necesariamente que el perro tenga dermatitis atópica. Los parásitos, las infecciones bacterianas o por hongos, los problemas hormonales, las alteraciones nutricionales y otras causas también pueden provocar cambios en la piel y el pelaje. Por eso, el diagnóstico requiere una evaluación profesional y, según cada caso, pruebas para descartar otras enfermedades.

El veterinario puede recurrir a técnicas como el raspado cutáneo para detectar determinados parásitos, el análisis del pelo y del folículo piloso, exámenes de sangre y otras pruebas que permitan orientar el diagnóstico. Cuando se sospecha de una alergia alimentaria, también puede indicarse una dieta de eliminación durante un período determinado. Palacio explica que esta evaluación suele durar alrededor de ocho semanas y debe realizarse con supervisión veterinaria, modificando la fuente de proteína de la dieta y observando la evolución de los síntomas.

"Un perro, además, puede presentar más de una alergia al mismo tiempo. Por ejemplo, puede reaccionar tanto a determinados alimentos como a las pulgas y a los alérgenos ambientales, lo que hace necesario un abordaje integral", destaca el doctor.

¿Cómo se trata la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una condición crónica que puede requerir manejo durante toda la vida del perro. El objetivo del tratamiento es controlar la picazón y la inflamación, reducir las lesiones, prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida. El tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada animal y puede incluir medicamentos para controlar el prurito —el término médico para la picazón—, cuidados específicos de la piel, hidratación, productos dermatológicos y ajustes nutricionales cuando corresponda.

El especialista destaca que controlar la picazón es solo una parte del proceso. También es necesario cuidar la barrera cutánea, evaluar la alimentación y mantener controles periódicos para ajustar las medidas según la respuesta del perro. "Tengo que manejar el prurito, la picazón, que es lo que no deja dormir, lo que le quita calidad de vida al perro y al propietario", explica.

En algunos casos, puede ser recomendable acudir a un médico veterinario especialista en dermatología, especialmente cuando los síntomas son persistentes, las otitis se repiten o los tratamientos iniciales no logran controlar el problema.

Los riesgos de automedicar a un perro

Ante la desesperación de ver a un perro rascarse constantemente, algunas familias recurren a medicamentos recomendados por conocidos o encontrados en internet. Sin embargo, esta práctica puede ser peligrosa. "Los medicamentos utilizados para controlar la picazón tienen distintos mecanismos de acción y deben seleccionarse según el diagnóstico, la condición del paciente y la dosis adecuada. Un tratamiento incorrecto puede ocultar los síntomas sin resolver su causa o provocar efectos adversos. Hay muchísimos riesgos en la automedicación, los medicamentos para controlar la picazón, todos trabajan a nivel sistema inmune", advierte Palacio.

El especialista también llama a tener precaución con los productos dermatológicos. La piel de los perros tiene características diferentes a la humana, por lo que utilizar champús o cremas inadecuados, o aumentar excesivamente la frecuencia de los baños, puede alterar su equilibrio y agravar la irritación. La recomendación es evitar tratamientos por cuenta propia y consultar al veterinario ante síntomas persistentes, lesiones, pérdida de pelo o molestias recurrentes.

Consejos para cuidar la piel de tu perro durante la primavera

Aunque no siempre es posible evitar por completo la exposición a los alérgenos ambientales, existen medidas que pueden ayudar a manejar el problema, especialmente en perros que ya tienen un diagnóstico de alergia.

1. Observa los cambios de comportamiento. Si tu perro se rasca más de lo habitual, se lame constantemente las patas o sacude repetidamente la cabeza, presta atención y consulta si los síntomas persisten.

2. Limpia las patas después de los paseos. Retirar suavemente la suciedad y los posibles residuos ambientales puede ser una medida útil. El cepillado también puede ayudar a eliminar partículas del pelaje, según sus características.

3. Evita los baños excesivos. Bañar al perro con demasiada frecuencia o utilizar productos inadecuados puede resecar e irritar su piel. Consulta qué producto y periodicidad son apropiados para sus necesidades.

4. Mantén al día el control de pulgas. Las reacciones a sus picaduras son otra causa frecuente de dermatitis alérgica. El veterinario puede indicar un plan de prevención acorde con cada animal.

5. Sigue el tratamiento indicado. Los perros con dermatitis atópica pueden necesitar controles durante todo el año y ajustes en las épocas en que sus síntomas se intensifican.

6. No cambies su alimentación sin orientación profesional. Si existe sospecha de alergia alimentaria, el veterinario debe definir la dieta de eliminación y la duración de la prueba.

Para Palacio, la prevención y el manejo de las alergias requieren identificar, en la medida de lo posible, los factores que desencadenan los síntomas y mantener un seguimiento adecuado.

Una consulta a tiempo puede marcar la diferencia

La primavera no tiene por qué convertirse en una temporada de molestias para los perros con alergias. Con un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento individualizado, es posible controlar los síntomas y mejorar su bienestar. El mensaje del especialista es claro: "no hay que normalizar la picazón constante ni esperar a que aparezcan heridas para buscar ayuda, el veterinario juega un papel fundamental en la calidad de vida del perro", concluye Palacio.

Ante un perro que se rasca o se lame más de lo habitual, presenta enrojecimiento, lesiones o episodios repetidos de otitis, la recomendación es consultar a un médico veterinario. Detectar la causa y tratarla de manera integral es el primer paso para que vuelva a disfrutar de sus paseos y de la primavera con mayor comodidad.