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Tos de las perreras: Puede que la tos de tu perro no sea un resfrío común

Con la llegada del invierno, especialistas advierten sobre el aumento de síntomas de resfrío en animales, que en muchos casos puede tratarse de la denominada tos de las perreras, y explican cómo reconocerla en etapa temprana qué hacer, cuándo consultar a un veterinario y cómo prevenirla.

Perro en el veterinario, Difusión - Zoetis
Perro en el veterinario / FUENTE: Difusión - Zoetis

Una tos seca, persistente y que suena como si el perro tuviera algo atorado, o estuviera vomitando, es una de las principales señales de alerta para los tutores, especialmente en épocas frías. Aunque muchos la asocian a algo pasajero, puede tratarse de la tos de las perreras o traqueobronquitis infecciosa canina, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa, que es importante detectar a tiempo.

Su propagación es rápida, sobre todo en lugares donde los perros comparten espacios, como parques, caniles o guarderías. Por eso, entender qué significa esta enfermedad y cómo actuar puede marcar la diferencia en la salud de tus animales

Cómo saber si tu perro tiene tos de las perreras: síntomas más comunes que debes reconocer

Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que puede comenzar de forma leve y pasar desapercibida. El síntoma más característico es una tos seca, fuerte y repetitiva, muchas veces descrita como si el perro quisiera expulsar algo o estuviera "atorado".

"Es una enfermedad muy común, pero también muy subestimada. Muchos tutores esperan a que aparezcan más síntomas, pero cuando aparece la tos persistente por sí sola ya es una señal de alerta, especialmente si la mascota estuvo en contacto con otros perros", explica Diego Pincheira, Médico Veterinario de Zoetis Chile.

A medida que progresa, pueden aparecer otros signos como secreción nasal, estornudos, decaimiento o fiebre leve. Sin embargo, en muchos casos el perro sigue comiendo y activo, lo que puede confundir a los tutores y retrasar la consulta.

Qué hacer si tu perro presenta estos síntomas: diagnóstico, tratamiento y cuidados clave

Ante la presencia de tos persistente, lo más importante es acudir al médico veterinario. El diagnóstico suele ser clínico, basado en los síntomas y en antecedentes como el contacto reciente con otros perros.

El tratamiento dependerá de la gravedad. En cuadros leves, se enfoca en aliviar la tos y la inflamación, mientras que en casos más complejos puede requerir medicamentos adicionales para evitar complicaciones.

Además, el manejo en casa es fundamental:

  • Evitar ejercicio intenso
  • Reducir la exposición a otros perros
  • Mantener un ambiente cálido y libre de irritantes

"Es de suma importancia no subestimar esta enfermedad. Si bien es cierto que es parecida a un resfrío, y cuando se detecta a tiempo, la evolución suele ser favorable, si no se maneja adecuadamente, puede derivar en complicaciones más serias. Especialmente en cachorros, adultos mayores o con defensas bajas, la tos de la perrera puede progresar y generar cuadros más complejos, como neumonía o bronquitis crónica, llegando a comprometer de manera importante la salud del animal", advierte el especialista.

Prevención: cómo proteger a tu perro de la tos de la perrera

La mejor forma de enfrentar esta enfermedad es prevenirla. La vacunación es clave para reducir tanto el riesgo de contagio como la gravedad de los síntomas.

En este contexto, especialistas destacan alternativas como Vanguard® B Oral, una vacuna de administración oral que actúa directamente en la mucosa respiratoria, el principal punto de entrada de los agentes infecciosos.

"Su formato oral facilita la aplicación y reduce el estrés del animal, al no requerir pinchazos ni administración intranasal, permitiendo una experiencia más amigable y una protección eficaz", señala Pincheira.

Mantener el calendario de vacunación al día, evitar la exposición en lugares de alto riesgo durante brotes y consultar ante los primeros signos son medidas fundamentales para cuidar la salud de las mascotas.

En definitiva, una tos que parece inofensiva puede ser el primer indicio de una enfermedad contagiosa. Detectarla a tiempo, tratarla adecuadamente y prevenir su aparición son claves para proteger no solo a un perro, sino a toda la comunidad canina.