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El humo no solo afecta los pulmones también la voz

Incendios | Pixabay

Brigadistas y personas expuestas a incendios presentan dificultad para hablar, mayor cansancio vocal y pérdida temporal de la voz.

La carga constante de humo y material particulado proveniente de los incendios puede repercutir en la salud de la voz incluso por varios días.  Al inhalar humo con material particulado y sustancias tóxicas, las cuerdas vocales quedan directamente expuestas. En el contacto inmediato, el paso del aire con residuos provoca irritación, sequedad y, en algunos casos, inflamación.

Así lo explica Rodrigo Romero, fonoaudiólogo y académico de la Universidad Andrés Bello. Cualquier agente irritante las afecta de forma directa, desde el humo de un cigarro hasta el de un incendio". Romero describe que, "hay una sensación de cuerpo extraño que hace que la persona tosa o carraspee. El carraspeo genera un golpe brusco entre las cuerdas vocales y, si se mantiene en el tiempo, puede favorecer la aparición de lesiones por impactos repetidos".

El especialista explica que la voz surge por la vibración de dos estructuras ubicadas en la laringe, las cuerdas vocales o también conocidas como pliegues vocales. "Estas se abren cuando respiramos para dejar pasar el aire hacia los pulmones. Todo lo que inhalamos pasa entre ellas. Cuando el aire sube desde los pulmones, las cuerdas se acercan, vibran y se produce el sonido".

Rodrigo Romero, fonoaudiólogo y académico de la Universidad Andrés Bello. UNAB

Romero detalla, además, que estas estructuras poseen capas histológicas blandas que permiten la ondulación necesaria para emitir la voz. Al inflamarse por tos intensa o carraspeo sostenido, la vibración cambia y la voz comienza a sonar más áspera. Quienes están expuestos por labores de emergencia enfrentan además una demanda vocal mayor, que implica, por ejemplo, hablar fuerte, llamar a distancia, coordinar acciones en entornos ruidosos o con visibilidad limitada.

Ese esfuerzo vocal repetido puede derivar en disfonía al final del día. "Las personas sienten que la voz no les sale como antes y compensan apretando la musculatura cercana a las cuerdas vocales para seguir hablando. Eso genera un círculo vicioso que aumenta el cansancio vocal y la disfonía a lo largo de la jornada", señala Romero. La combinación entre humo, irritación y sobreuso de la voz sostiene el problema y puede extenderlo por varios días.

Entre las recomendaciones, el académico sostiene que la hidratación es clave, aunque con una precisión que suele confundirse. "Beber agua no moja directamente las cuerdas vocales, ya que el líquido no pasa por ellas. Sin embargo, una buena hidratación permite que los tejidos del cuerpo, incluidas las cuerdas vocales, mantengan una lubricación adecuada. Esto facilita que vibren con menos esfuerzo, mejora la calidad de la voz y reduce la sensación de sequedad o cansancio vocal". Tomar pequeños sorbos contribuye a reemplazar el carraspeo brusco y reduce la irritación derivada del impacto entre ambas cuerdas.

Otra medida que plantea es el uso de mascarillas con filtración adecuada para disminuir el ingreso de material particulado. También propone evitar gritar, hablar en una intensidad cómoda y realizar descansos vocales para interrumpir el esfuerzo continuo. Mantenerse en espacios cerrados y con aire más húmedo permite reducir el resecamiento de la mucosa que favorece la tos.

El riesgo se sostiene mientras continúa la exposición directa al humo. Aunque el descanso puede mejorar la voz al día siguiente, mantener conductas como gritar o carraspear de manera persistente puede prolongar la inflamación y derivar en lesiones que requieren evaluación. "Si la persona sigue expuesta al humo y mantiene estas conductas, el problema puede sostenerse en el tiempo. En esos casos es importante una revisión por un otorrinolaringólogo y un proceso de rehabilitación vocal con un fonoaudiólogo", plantea Romero.

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