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Leonor Varela "Vito es mi perro de asistencia emocional"

Leonor Varela
Leonor Varela 800 / FUENTE:

Conversamos con la actriz chilena de su libro “Ir al cielo y volver: Mi camino con Matteo”, sobre las lecciones aprendidas, la fuerte conexión espiritual que mantiene con él; cómo Vito, el mejor amigo de Matteo, se ha convertido en su propio perro de asistencia, y el proyecto que la traerá de regreso a nuestro país.

Por Isabel Pinto G. - Fotos: Peter Salado - Make up: Mica Balazco. Leonor Varela (47) comenzó a escribir un diario donde narraba las experiencias que iba viviendo con su hijo Matteo, quien fue diagnosticado con Leukodystrofia AGS a los pocos meses de nacido. Desde ese momento la actriz comenzó una batalla no sólo por intentar sanarlo, sino para darle la mejor calidad de vida posible, sin pensar que en ese arduo camino él se convertiría en su gran maestro y le enseñaría el amor incondicional. Así nació “Ir al cielo y volver: mi camino con Matteo”, el libro que lanzó hace pocas semanas y que revela la vida junto a su amado hijo y en la que Vito, el perro que lo acompañó, también tiene un espacio importante.

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¿Por qué lo titulaste “Ir al cielo y volver”?

Ya tenía el libro terminado y editado, pero con un título provisorio que no terminaba de reflejar en lo que el libro se había convertido. Les pregunté a todos mis cercanos de confianza, y nadie llegaba a dar con un nombre que fuera lo que yo quería. Dejé de buscar la respuesta fuera de mí, y fui a una clase de ejercicio donde sudé, moví mi cuerpo y me sentí muy presente conmigo misma. Fue en ese estado, en la ducha, cuando empecé a escuchar la palabra “camino”, y ahí me bajó el título completo. “Ir al cielo y volver” fue lo que siento que hice cuando dejé a mi hijo en brazos de la Virgen, en el umbral de la muerte, para luego volver al mundo de los vivientes. Me han llegado otras interpretaciones del libro de lectores, que también me encantan. Como, por ejemplo, que Matteo se fue al cielo, pero volvió y está aquí, ahora, a través de este libro. Me gusta escuchar el retorno de la gente porque me abre a otras formas de ver las cosas.

Escribir, ¿te sirvió como terapia? Ya que tuviste un espacio donde compartir la experiencia con tu hijo y las emociones que vivieron.

Escribir es muy terapéutico. Llevar un diario de vida es recomendable para todos, no es necesario hacer de éste un libro. De hecho, no tenía conciencia de que era eso lo que iba a pasar. Fue sólo después, al ver lo que tenía en mis manos, con mi editorial, que me di cuenta de que esto era un libro. Escribir es muy terapéutico porque ayuda a identificar lo que estás sintiendo, sobre todo si son emociones que pueden ser sobrecogedoras. Por ejemplo, ¡sé que Oprah (Winfrey, afamada periodista y presentadora de TV), escribe todos los días en su diario! Es una práctica muy sanadora. [caption id="attachment_11379" align="alignnone" width="300"]

Leonor varela / Leonor Varela, Matteo y Vito.
Leonor varela Leonor Varela, Matteo y Vito.

Leonor Varela, Matteo y Vito.[/caption]

En el libro mencionas que Matteo fue un guerrero y un gran maestro, ¿qué aprendiste de él?

¡Tanto! Tan así es que escribí un libro sobre eso, pero si tuviera que destilarlo a unas pocas palabras sería: amar incondicionalmente, ser humilde y estar agradecida por lo que soy, lo que tengo y el amor que doy y recibo.

Destacas la conexión espiritual que tienes con tu hijo, ésta te ha ayudado a enfrentar de mejor manera su partida...

Sin duda. Esa vida espiritual es la base de todo. Lo que hago, cómo pienso, cómo invierto mi energía. A Matteo lo siento presente de muchas maneras y muy a menudo. No quiero decir que sea fácil, ni que no tenga pena, sólo digo que debe ser más difícil aún ver el cuerpo de un ser amado apagarse sin tener esa conexión espiritual que perdura después de lo material.

El libro finaliza después del primer aniversario del fallecimiento de Matteo y de tu viaje a Chile, donde aún tienes muchas dudas sobre lo que quieres hacer, pero estando muy consciente de tu resiliencia. Se acerca el segundo aniversario, ¿cómo lo enfrentas?

Te respondo el día antes del 16 de noviembre (día en que falleció Matteo), desde el desierto, donde llegamos ayer a una casa hermosa en Joshua Tree (California, Estados Unidos), para tomarnos toda esta semana y estar en familia, tranquilos -papá, Luna, Vito y yo-, sin las distracciones de la vida. Lo organicé así porque nunca sé cómo voy a estar; la pena llega sin previo anuncio y a veces se queda más tiempo de lo que uno quisiera. Nunca lo sé, así es que tenemos planeado dejar harto espacio abierto para poder estar con Matteo y todo lo que sintamos en el segundo aniversario de su partida, hasta su octavo cumpleaños, que será el viernes 20 de noviembre.

¿Descubriste cuál es tu misión en esta vida?

Mi vocación ha sido actuar por más de dos décadas, y sigo amándolo. Escribir se ha convertido en un real placer para mí. Pero hay algo muy hermoso que se ha abierto y que también me llena el corazón de otra manera, que es cuando hablo con la gente sobre mi libro, sobre el trabajo espiritual y el camino que he recorrido en mi vida. Me gustaría seguir haciéndolo.

Leonor Varela /
Leonor Varela

Mi perro, mi familia

Para Leonor los perros siempre han sido un integrante más de la familia; recuerda con cariño a Peluso, el primer perro que le regalaron sus padres cuando ella tenía cuatro años y que compartía con sus hermanos. Pero sin duda, Monroe, una perrita Bulldog francés, fue su primera hija y la acompañaba a todos lados, incluso a sus viajes y trabajo. Sólo la tuvo tres años, ya que se le deslizó una vertebra y le rompió la médula de su columna. En el veterinario le dieron dos opciones: operla o eutanasia, ella no dudó en someterla a la cirugía, pero al despertar Mo había quedado paralizada de las caderas hacia abajo. “Fueron momentos duros, pero estaba dispuesta a amarla y cuidarla así”. La actriz le compró unas rueditas que sostenían la parte inferior y se dedicó en cuerpo y alma a su rehabilitación. En retrospectiva piensa cuánto Mo la preparó para lo que viviría con Matteo.

¿Qué significado tuvo Monroe en tu vida?

Mo fue mi primera guagua. Una relación totalmente simbiótica de complicidad infinita. ¡Ella trajo mucha alegría y amor a mi vida! Viajó por todo el mundo conmigo y fue mi gran compañera. Yo creo que era mitad perro, mitad ángel.

Luego de su operación dedicaste mucho tiempo a su rehabilitación, pero en algún momento te pidió que la dejaras ir. ¿Siempre has tenido esa conexión con los animales?

Así es. Fue duro, pero sus ojos me lo dejaron saber muy claramente. Luchó junto a mí dos meses luego de su cirugía, pero creo que lo hacía por mí, para darme tiempo de acostumbrarme a la idea de que ella se iría. Sí, siempre he tenido esa conexión con los animales, pero con Mo era diferente, era la primera vez que podía escuchar su voz dentro de mí, hablarme al corazón. Y, cuando ella se quería ir me dijo “ya mamá, ¿estás lista? Porque yo sí”.

¿Tu experiencia con Monroe te motivó a buscarle un compañero a Matteo?

Sin duda. Como Matteo pasaba mucho de su día en casa, entre un cuidado y otro, terapias y doctores, yo quería darle un mejor amigo que pudiera acompañarlo de una manera especial. Que pudiera ayudarlo cuando tenía una descompensación, y supiera usar su cuerpo, calor y amor para ayudarlo.

“Me trae risas cuando más las necesito”

Tras varios intentos fallidos en búsqueda de un perro de terapia para Matteo, llegó un cachorro mini Goldendoodle al que llamaron Vito, en honor a Don Corleone, El Padrino. Lo enviaron a entrenar; sin embargo, les dijeron que el perro no estaba progresando y que no servía. Leonor se enfureció al sentir que trataron al pequeño cachorro de tonto, pero con la ayuda de otra profesional, y en base a amor y paciencia, fue la misma actriz quien lo entrenó.

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Leonor Varela

¿Qué rol cumplió Vito en su día a día?

Lo acompañaba a todas partes y siempre lo alentaba en sus terapias. También se subía a “upa” de Matteo o iba a acostarse a su lado cuando le decíamos, ¡y se quedaba ahí dándole compañía si mis manos estaban ocupadas ¡Y lo llenaba de besos! Cuando Matteo tenía descompensaciones neurológicas, Vito lo ayudaba haciendo presión en su pecho, lo que ayudaba a calmar su input sensorial.

Tras la partida de Matteo, Vito se convirtió en tu propio perro de asistencia. ¿Cómo te ha ayudado? ¿Por qué sientes que Vito es una extensión de Matteo?

Sí, Vito se convirtió en mi perro de asistencia emocional. Cumple un rol menos específico que con mi hijo, pero igual de necesario: está siempre pegado a mí, me deja apretujarlo cuando quiero, y se acurruca en la cama en la misma posición que dormía mi hijo: en mi axila izquierda. Obvio que no es lo mismo, pero es maravilloso tener a Vito cuando lo que más extraño es abrazar a Matteo. Me da tanto amor, y me trae risas cuando más las necesito.

¿Vito también ha sido importante para Luna?

Vito es ahora el hermano de Luna. Juegan juntos, se desahogan juntos, se pelean, aprenden a amigarse y respetarse. Ella agradece mucho tenerlo como compañero, ya que no tiene más a su hermano. Vito se queda en la cama con Luna hasta que ella se duerma en las noches, y cuando llega a nuestra cama, es porque ella ya duerme. Son cosas que le enseñé, y que a él le encanta hacer, sabe que tiene un rol en nuestra familia, y cumplir con éste lo hace feliz. En medio de todo, Leonor tiene proyectado un 2021 en nuestro país. “Estoy feliz de volver a Chile a comienzos del próximo año, a filmar un largometraje en el sur, con una directora llamada Francisca Alegría, a quien estimo y admiro mucho. Desde que nació mi hijo que no me doy la oportunidad de invertir cinco semanas de mi vida en un papel protagónico, y no podría haber soñado mejor oportunidad que ésta”, señala con entusiasmo.

Leonor Varela /
Leonor Varela

Una nueva Constitución

Has estado muy pendiente de la contingencia de nuestro país, ¿qué opinas del proceso que estamos enfrentando?

Son momentos claves a partir de los cuales podemos crear un Chile más justo, más equitativo. Los cambios no son fáciles pues son dolorosos, pero necesarios. Todos debemos ayudar a poner nuestro mejor pie hacia adelante para construir una nueva sociedad en la cual todos tengan la misma oportunidad de tener una vida digna.

En este “Nuevo Chile” que se quiere construir, ¿qué medidas se deberían tomar para que exista una verdadera inclusión y se termine con el estigma asociado a la discapacidad?

Primero, creo que hay que hacer que los espacios públicos y los edificios sean aptos para todos. También es importante seguir acercándonos para entender cuáles son los regalos y aportes de la gente con discapacidad, y no invalidarlos porque no sean “productivos” como esperaríamos que fueran. La integración al mundo laboral de aquellos que pueden también es clave, pues no sólo otorga independencia al individuo, sino enriquece el mundo en el cual se desenvuelve.

¿Te gustaría seguir participando en campañas asociadas al cuidado del medio ambiente?

¡Siempre! El cuidado de nuestro mar y nuestra tierra sigue siendo una gran preocupación en mi vida, pues estamos en un momento crítico a nivel mundial para la supervivencia de nuestra especie. Más que nunca quiero seguir aprendiendo y usando mi plataforma para dar a conocer nuevas soluciones para mejorar nuestro comportamiento cotidiano, y exigir las reformas necesarias de nuestros líderes políticos.